ACTIVIDADES

¡Quieto, camarada callejero de escalones! Atado de pies y manos, y cuerpo, para que no incomodes. Pero tienes la cabeza para pensar y descifrar el lenguaje de las aves y de las estrellas, y para sentir las gotas de lluvia sobre la frente. Compartimos lo que vemos. Luego, cada uno a lo suyo. Tú, inmóvil para siempre; yo debo incorporarme al grupo de los que hacen cosas.