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Desde hace varias décadas, el estudio sobre la psicomotricidad va cobrando cada vez mayor interés entre distintos profesionales médicos, psicólogos, neurólogos, pedagogos etc., pero es entre los educadores donde su estudio y su práctica se está extendiendo con mayor interés debido al conocimiento de la gran interrelación existente entre el movimiento y la mente, la actividad y el aprendizaje. A partir del movimiento global o parcial, el niño se pone en contacto con el mundo exterior, lo explora, lo domina y lo asimila a través de sus relaciones con los objetos y las personas, elaborando sus conocimientos y su personalidad. La postura, la mirada, la mímica, el tono, como utiliza los materiales y como se desenvuelve en el espacio nos transmite una amplia información sobre él mismo. Sus producciones nos hablan de sus conocimientos. Sus actitudes hacia los objetos y hacia los demás nos habla de sus convicciones, de todo él, de su globalidad. “Cuando hablo de globalidad del niño, estoy hablando de respetar su sensoriomotricidad, su emocionalidad, su sexualidad, todo a la vez” (Bernard Aucouturier). Siendo conscientes, como educadoras que durante los primeros años de la vida, el niño necesita expresarse con todo su cuerpo, y realiza sus aprendizajes a través de la acción sobre los objetos, hemos diseñado nuestro proyecto partiendo del desarrollo psicomotor para llegar al descubrimiento de todas sus capacidades posibilitando la plenitud de su expresividad.
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